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Dando la bienvenida a los años de la Hechicera: perimenopausia y postmenopausia

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The Enchantress Years

En nuestras vidas tenemos cuatro fases:

  1. La primera etapa es la Doncella – un momento de cambio, de cambio físico, mental y emocional hacia la edad adulta.
  2. La segunda etapa es la Madre – nuestra etapa adulta de la vida, que generalmente es cíclica y cuando estamos enraizadas en el mundo exterior.
  3. La tercera etapa es la Hechicera – un momento de cambio, de cambio físico, mental y emocional hacia la plenitud.
  4. La cuarta etapa es la Anciana Bruja – nuestra etapa mayor de la vida, donde nos sentamos entre los mundos.

Los años de la Hechicera pueden comenzar a los cuarenta años a medida que empezamos a cambiar físicamente y a perder la regularidad de nuestros ciclos menstruales. Cambiamos – nuestro cuerpo cambia, nuestras emociones cambian, incluso la forma en que pensamos comienza a cambiar. Y el cambio no se detiene con la última menstruación (la cual se llama ‘Menopausia’ *), continúa después de nuestra Menopausia y, a menudo, puede tomar hasta 10 años antes de que entremos en nuestra fase de vida de la Anciana Bruja donde la transformación se completa y nuestras energías son estables.

El ciclo menstrual nos enseña mucho sobre las cuatro etapas de la vida de las mujeres. Dentro del ciclo menstrual hay dos ciclos: un ciclo de energías físicas variables y un ciclo de cambio de pensamiento dominante (escribo más sobre esto en mi libro The Optimized Woman – traducido al español como Las cuatro fases de la luna roja).

La fase de la Hechicera de nuestro ciclo es la fase premenstrual, y es un momento de disminución de la energía y resistencia física a medida que disminuyen nuestras hormonas. Pero también experimentamos un cambio en nuestro pensamiento a medida que nuestra mente subconsciente se vuelve más dominante. La mente subconsciente es el nivel en el que procesamos nuestros patrones, nuestros recuerdos y la información que la mente intelectual no puede contener. Esta mente es rápida – pero no piensa en palabras, porque esta habilidad pertenece a la fase de la Doncella y su mente intelectual dominante. En cambio, la mente de la Hechicera es increíblemente intuitiva, creativa, espiritual y libre de restricciones e inhibiciones.

Cuando recorremos el camino de los años de la Hechicera, recorremos el camino de la fase premenstrual. No solo cambia nuestro cuerpo, sino que nuestro pensamiento queda dominado por la mente subconsciente. No recordar una palabra o un nombre no es un signo de envejecimiento: ¡es un signo de que la mente de la Hechicera se está volviendo más dominante! No estamos envejeciendo, nos estamos convirtiendo en Hechiceras, y estamos pensando con su mente intuitiva, espiritual e inspirada. En un mundo que define la inteligencia por la capacidad de usar palabras y números, la etapa de la Hechicera se ve como una decadencia de la mente y una degeneración de nuestras habilidades. Pero este no es el caso. ¡De hecho estamos creciendo! Todo en nuestra vida nos está llevando a esta etapa de sabiduría creciente, de saber sin palabras, de vida inspirada, de conciencia espiritual, de visión y de cuidar el futuro de todos.

La etapa de la Hechicera no debe temerse, porque ya hemos estado allí antes. Cada una de nosotras entra en las energías de la Hechicera de la fase premenstrual. Sabemos lo que le gusta, cómo se siente y cómo piensa. Aprendemos a lo largo de los años a escuchar a la Hechicera dentro de nosotras, para satisfacer nuestras necesidades premenstruales y para abrazar los increíbles dones y energías que ella nos brinda. Sabemos que cuando la recibimos y le damos lugar en nuestras vidas, ocurre nuestra sanación y nuestras vidas se transforman mágicamente.

La Hechicera baila su vida sin restricciones y sin la necesidad de ser otra cosa más que ella. Ella crea y teje, cuida e inspira, cabalga las olas y enfoca los poderes de lo profundo en bendiciones que dan vida.

Si viéramos el envejecimiento como un signo de cambio sagrado, o de la humanidad alcanzando su posición final de sentarse entre el mundo del espíritu y el mundo de la vida cotidiana, entonces tal vez trataríamos a nuestros mayores con más comprensión y respeto, y les daríamos espacio para ser quienes son y traer su sabiduría e inspiración a nuestras sociedades.

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* ‘Menopausia’ es un término médico para la sangre de la última menstruación. Es una palabra médica, creada a partir de palabras griegas antiguas que significan ‘último mes’, para algo que anuncia que estamos inmersas en la magia de nuestros años de la Hechicera. Sugiero que encontremos un nuevo término para nuestra última sangre, y para mantener la tradición del griego antiguo, sugiero el nombre ‘Sofia’.

‘Sofia’ significa ‘sabiduría’, y reconoce que estamos liberadas de las restricciones del mundo exterior para caminar en nuestro camino a la realización espiritual. Haber tenido nuestra Sofia es profundizar en nuestro despertar de la energía femenina.

 

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