Blog


You are here: The Worldwide Womb Blessing® > Resources > Artigos > Primera Mujer y Primer Perro

Primera Mujer y Primer Perro

This post is also available in: en cs fr it de pt-pt es

Print Friendly, PDF & Email

First Woman and First Dog

Cuando un miembro del clan de Primer Perro falleció, todos los Primeros Animales se apesadumbraron. Realizaron una pequeña ceremonia para recordar a su amigo, y Primera Mujer compartió algunas historias sobre cómo Primer Perro la había acompañado cuando ella recogía hongos, cómo habían jugado en el río, y cómo había escarbado la tierra cuando ella plantaba en la huerta. Todos estaban tristes.

Después de un tiempo, los Primeros Animales comenzaron a preocuparse por Primera Mujer. Ella no tejía sus mantas ni cuidaba del jardín. No cocinaba su pan ni visitaba a los animales para ayudarlos.

Primer Conejo le llevó una zanahoria a Primera Mujer para levantarle el ánimo, pero Primera Mujer simplemente suspiró un “Gracias” y luego no dijo nada más.

Más tarde, Primera Ardilla le llevó algunas nueces a Primera Mujer, pero Primera Mujer simplemente suspiró un “Gracias” y luego no dijo nada más.

Luego, Primer Caballo le llevó a Primera Mujer un ramo de flores, pero Primera Mujer simplemente suspiró un “Gracias” y no dijo nada más.

Cuando los animales le preguntaron a Primera Mujer qué estaba mal, Primera Mujer simplemente dijo en voz queda: “No lo sé”.

Entonces los Primeros Animales se acercaron hasta Anciana Tierra, porque ella era vieja y sabia, y le pidieron ayuda.

Una mañana Primera Mujer se despertó y se encontró con que Anciana Tierra estaba sentada al pie de su cama, y que había un caldero con sopa de avena hirviendo sobre el fuego.

“Come” le dijo Anciana Tierra.

Cuando Primera Mujer comió su sopa, que estaba llena de frutos del bosque y de nueces, y cubierta con la miel más dulce, Anciana Tierra dijo:

“No pasa nada. Simplemente estás descansando en mi espacio y tiempo sagrados mientras estás en duelo por tu amigo.”

Anciana Tierra se inclinó y encendió su pipa en el fuego.

“Cada mes visitas mis energías. Te retiras del mundo cotidiano para sentarte en tu oscuridad interior y así descansar, sanar y renovar tus energías. No puedes acelerar el tiempo que permaneces en mis energías; debes soltar, y permitir que las cosas ocurran a su debido tiempo. Así como tampoco puedes hacer que la primavera llegue más temprano.“

Anciana puso su abrigada capa negra alrededor de los hombros de Primera Mujer.

“Descansa en mí, muchacha – dijo ella suavemente- En este espacio no hay necesidades, no hay deseos, no hay ego, ni motivación. En este espacio estás conectada con los misterios del Universo, y esos misterios no precisan acciones ni palabras.”

Anciana Tierra puso su mano sobre el bajo vientre de Primera Mujer.

“En tu momento de sangrado, deja ir; de esa forma puedes dejar lugar para algo nuevo. Deja ir, porque en ese vacío pueden crecer nuevas cosas.

Tómate tu tiempo. Descansa aquí conmigo. Haz espacio dentro tuyo  para que puedas crecer cuando llegue el momento propicio.

Entonces, así como el invierno se transforma en primavera, tus energías volverán a manifestarse hacia el mundo exterior.”

Y así, lentamente, Primera Mujer descansó y rindió homenaje a su amigo, y el amor creció en su interior. Lentamente, ella regresó a sus otros amigos.

Y Primera Mujer supo entonces que el mayor regalo que Primer Perro le hizo fue esta experiencia de crecer en amor.

This post is also available in: en cs fr it de pt-pt es